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Claves para reforzar nuestro sistema inmunitario

Claves para reforzar nuestro sistema inmunitario

Según las numerosas investigaciones que existen en torno al nuevo coronavirus, principalmente, las personas mayores y aquellos que presentan un sistema inmunitario deprimido, debido a diversas causas y patologías, son los más propensos a contagiarse por este virus, que nos tiene a todos en estado de alarma, y a desarrollar la enfermedad de Covid-19. En este post, os vamos a presentar algunas claves para reforzar nuestro sistema inmunitario.

Mientras la comunidad científica logra encontrar una vacuna que, además, pueda ser accesible para todos, es nuestro sistema inmunitario el que tiene la solución a este problema sanitario. Nuestra salud depende de su fortaleza y capacidad para poder combatir de manera eficaz contra todo tipo de amenazas víricas.

Además de las indicaciones higiénicas propias de cómo prevenir el contagio de coronavirus, tales como llevar mascarilla, lavarse las manos, estornudar en la flexura del codo o en un pañuelo desechable, y seguir las recomendaciones y medidas de distanciamiento social, es importante pensar en un protocolo de actuación a largo plazo, basado en la medicina anti edad.

Este tipo de medicina consiste en mejorar las condiciones de vida actuales de los pacientes y, además, sentar las bases del cuidado de las generaciones futuras, basándonos en la prevención y no en el abuso de medicación.

Existen tres pilares fundamentales en la medicina anti edad: la alimentación, el sueño y el ejercicio. En ellos nos basaremos para recomendar una serie de prácticas y claves para reforzar nuestro sistema inmunitario.

· Nunca está de más en los meses estacionales relacionados con enfermedades víricas de las vías respiratorias, y siempre que un profesional médico lo recomiende, incluir un suplemento de Vitamina D3, ya que protege contra los virus y el resfriado común y reduce la severidad del asma.

· Una buena calidad en el sueño es fundamental para la salud.  Lo ideal es dormir a las horas adecuadas con el fin de no alterar los biorritmos, es decir, por la noche y al menos durante 8 horas seguidas. Si logramos mantener esta pauta, conseguimos retrasar el envejecimiento y conservar una buena salud mental, así como un sistema inmunitario alerta. Si tenemos dificultad para dormir, las siguientes acciones nos ayudarán a conciliar el sueño: eliminar los aparatos electrónicos del dormitorio, evitar hacer deporte en la nocturnidad, mantener el cuarto en completa oscuridad, llevar horarios regulares o leer un libro justo antes de irse a la cama.

· Una alimentación sana y natural. Debemos evitar, en la medida de lo posible, los alimentos procesados tales como, el azúcar refinado, las bebidas edulcoradas, las pizzas, los cereales azucarados, los fritos, la bollería industrial, los zumos y batidos para niños, etc.  Estos alimentos suponen un daño para nuestras defensas y para nuestra salud en general. También debemos reducir el consumo de cerdo, carnes rojas, alcohol y aperitivos preparados. Por contra, debemos consumir alimentos tan saludables para nuestras defensas como son las frutas, las verduras, el pescado de temporada y las carnes magras.

· Los alimentos ricos en propiedades antioxidantes son los que poseen mayor índice de vitaminas C, D y A, betacarotenos, además de los ricos en ácidos Omega 3. Algunos ejemplos: granada, naranja, zanahoria, calabaza, aguacate, brócoli, calabacín, vegetales de hoja verde, sandía, tomate, cereales, leguminosas, pescado azul, pan integral, frutos secos y jengibre. Estos alimentos, además, favorecen la producción del colágeno.

· Una práctica deportiva adecuada a cada edad. No conviene forzar, ya que el exceso puede producir un desgaste oxidativo. Lo más importante es huir del sedentarismo y desarrollar cierta actividad aeróbica. Caminar, no sólo favorece el contacto con el aire libre, sino que, además, es un ejercicio muy completo para todas las edades.

· Evitar el estrés, la ansiedad y el nerviosismo, ya que debilitan el sistema inmune, nos dejan indefensos frente a la enfermedad y nos envejecen. Unas prácticas muy saludables que ayudan a mejorar estos trastornos son el yoga, la meditación, las actividades como la pintura y la escritura o la práctica de algún hobby que, en definitiva, lo que logra es una atención plena con el fin de alejar la mente del ruido constante de los problemas.

· Y, por último, no fumar. El tabaco es una de las sustancias más nocivas del planeta y, en casos como el del coronavirus y otras enfermedades relacionadas con el aparato respiratorio, puede alargar y complicar la enfermedad. Si la persona es mayor y fumadora, el sistema inmunitario se queda muy debilitado.

Siguiendo estas sencillas recomendaciones, no sólo reforzamos nuestro sistema inmunitario, sino que también retrasamos los efectos del envejecimiento y, además, aportamos un beneficio extra tanto a la salud de nuestro organismo como a la de nuestra piel.